Monday, July 28, 2008

Epilogo.

Fue durante la primera semana de agosto. Un jueves muy temprano en una mañana de un día sin clases, en el que Leonardo Katz pudo dedicar por entero a la decoración de su nuevo apartamento.

Cuando sonó el timbre, a eso de las ocho y cinco de la mañana, Katz se fue despacio hacia su puerta limpiándose las manos recubiertas de pintura con disolvente; dando pasos lentos con los pies descalzos deleitándose con la alfombra nueva comprada en descuento que cubría cada centímetro cuadrado del hábitat, como había decidido llamar a aquel refugio en el piso noveno de la Torre C del Centro Urbano Antonio Nariño.

Era uno de los guardianes. Lo saludó por su nombre y le entregó la revista envuelta en plástico adherente. El último número de la revista S... En portada una escultural rubia llamada Linda Salamanca acompañada de diversos titulares.

Fue a su cocina, tomó su jarrón de café, se sirvió una taza completa; buscó su ventana, contempló su ciudad, dejó que el aroma a papel nuevo lo invadiera como lo invadía el aroma de un café recién hecho, y comenzó a pasar páginas.

En la lista de colaboradores unos nueve, entre un futbolista argentino retirado y un poeta caleño nadaísta estaba él, en una foto en blanco y negro que lo mostraba cruzando velozmente una calle, con el rostro parcialmente protegido por la solapa de su casaca negra recién comprada, clavándole los ojos al fotógrafo de manera enigmática: un misterio dentro de otro misterio; el nombre, Leonardo Katz.

"No tiene computador, no tiene novia, ni estudios universitarios. Sólo tiene una pasión: escribir. Próximo a publicar su primera novela, este joven escritor bogotano nos trae en exclusiva una crónica sobre el convulso Irán de nuestros días."

Y a miles de kilómetros de distancia, en un lugar donde no existía ni existiría la revista S... jamás; entre un viejo archivador encerrado entre un cuarto humedecido, en una carpeta que nadie nunca revisaría de nuevo estaba la siguiente anotación:

"Leonardo Katz: periodista. Nacionalidad, colombiano. Edad, 21 años. Se cree que ha sido secuestrado por agentes de Al-Queda. Se pide que no se contacte a la embajada colombiana hasta tener nuevas informaciones acerca de sus captores."

FIN DE FLORES PARA IRMA

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